Cuando en la vida se toma una decisión siempre va existir alguna repercusión, sin embargo el tiempo y tu esfuerzo se encargarán de hacerte ver si esa decisión que tomaste fue la correcta.
Este es mi caso. Les contaré un poco la historia de mi mudanza hacia el gran Distrito Federal, una de las ciudades más grandes del mundo. Soy originario de Toluca y decidí mudarme por razones escolares, además quería crecer como persona y como estudiante, digo esto porque cuando uno está en casa es fácil, los papás te brindan todo y en ciertas ocasiones se nos olvida valorar lo que ellos hacen por nosotros.
No quiero sonar cursi ni melancólico, simplemente es cuestión de reflexionar acerca del rumbo que buscamos trazar en nuestras vidas.
Los primeros días que estás fuera de casa todo te parece difícil ya que llegas a una nueva escuela, nuevos vecinos, estás en una casa extraña, con costumbres distintas a las tuyas (esto a pesar de la cercanía entre el DF y Toluca), pero conforme pasa el tiempo te adaptas, como decía Darwin: “Sólo el más fuerte sobrevive”.
Salir de tu vida cotidiana y empezar una nueva, conlleva muchos factores: tienes la libertad que tantos jóvenes deseamos, es decir, que tus padres no estén todo el día diciéndote lo que debes y no hacer, pero esto va de la mano con tu propia responsabilidad y tienes dos opciones: saber administrar esa libertad o caer en el libertinaje, cosa que puede parecer difícil de elegir, en lo personal creo que no.
Ahora que vivo solo tengo que preocuparme por levantarme a tiempo para llegar a la escuela, de lavar y planchar ropa, hacer mi comida y decidir si como o no, administrar mi dinero, todo esto nos parece fácil cuando alguien más lo hace por nosotros, pero créanme no lo es, ¿alguna vez han ido al súper sin su mamá y creen saber qué comprar y al momento de entrar en esa gran tienda ni siquiera saben qué les hace falta?; pero no todo es malo cuando se vive solo.
Puedes tener tu música al volumen que desees, claro, sin molestar a tus vecinos, puedes elegir qué comer y que no, y además de eso, lo más importante es que conoces gente diferente y puedes aprender de ellas.
Estar en una ciudad grande no es tan fácil como uno cree, ya que las distancias son relativamente cortas, sin embargo el tráfico es el pan de cada día de todos los que la habitamos, y si no tienes la suerte de estar en un embotellamiento, tienes la suerte de viajar ya sea en metro o en micro, casi siempre llenos y ni modo, hay que aguantar, sin embargo con el paso del tiempo uno se acostumbra y ni qué decir de los mircrobuseros que toman las calles como si fueran corredores de Fórmula 1.
Pero estar en esta metrópoli tiene sus ventajas: hay una gran opción de lugares a donde salir, ya sean antros, museos, restaurantes, creo que lo mejor de estar en el distrito es conocer la riqueza cultural que guardan sus habitantes, ya que me he dado cuenta que se da un fenómeno cultural muy interesante: se establece gente de todas partes de la republica y del mundo, dando como resultado un gran sincretismo de culturas.

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